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lunes, 3 de enero de 2011

Heart

Parecía una noche más; una como otra cualquiera pero, no, no lo era. Era la noche de su cumpleaños y, allí estaba, sola. Fue hasta la cocina y metió en el microondas un plato precocinado. "PIII" . Ya estaba listo. Cogió el plato, un tenedor y se fue hacia el salón. A duras penas consiguió hacerse paso entre las cientos de cartas, cojines y globos que había por el suelo para por fin, poder sentarse en el sofá. Dejó el plato sobre la mesa de café, donde aún había restos de canapés y bebidas. Cogió la manta de uno de los cajones, encendió la televisón y se acurrucó en el sofá. En la televisión estaban echando una típica comedia americana, de niños bien, con parejas perfectas y vidas increíbles; nada más alejado del mundo real. Mientras comía el plato precocinado y veía esa absurda serie, pensaba,pensaba en ella, en ellos, en su vida, en el mundo, en lo diferente que era todo, en como habían cambiado las cosas. Hoy, no la correspondía estar sola, la habían organizado una fiesta sorpresa en su casa, muchos globos, mucha comida, mucha gente, mucha bebida... pero faltaba alguien. Sus amigas la habían dicho de salir, asi que se había arreglado con un bonito vestido negro, elegante y simple a su vez, no tenía muchas ganas, pero eran sus amigas y era su cumpleaños. Llegó a casa, al final habían salido de tarde, relax, fotos, risas y alguna que otra cara larga... Había llegado, se había quitado los tacones, aún a oscuras, posando sus doloridos pies sobre el cálido suelo de madera. Soledad, eso necesitaba. A tientas busco la luz, la encendió y...¡SORPRESA! Allí estaban todos, sus amigos. Todos, incluso sus amigas, que no se podía explicar como habían subido antes que ella. La habían organizado una fiesta sorpresa, no se lo podía creer pero, ¿Dónde estaba? Miró a su al rededor, no le vio. No había ido, ni si quiera en su cumpleaños. La música comenzó a sonar y la gente empezó a saludarla, a darla besos, a felicitarla pero, ella sólo quería quedarse sola, todo el mundo la estaba agobiando. Consiguió hacerse, zapatos en mano, paso entre la multitud hasta, por fin, llegar a la habitación. Entró. Se encerró y, rompió a llorar. Quería que todo el mundo se fuese. Poco después sus amigas la encontraron en la habitación y echaron a todo el mundo de casa, incluso ellas, respetaron sus decisiones y salieron de la casa. Por fin sola. Un SMS la sacó de sus recuerdos. "Feliz Cumpleaños. Asómate a la terraza". Era de un numero desconocido. Aunque hacía frió y no estaba muy de humor,se limpió los llorosos ojos y se asomó. La podía la curiosidad sobre quién había mandado el SMS. Ante sus ojos apareció el, con un ramo de rosas rojas en la mano. Justo en ese instante empezó a nevar.
-¿SABES?- gritó el desde la calle- TE QUIERO.





sábado, 20 de noviembre de 2010

Absurda soledad.

Llego a casa. A fuera, en la calle, hacia mucho frío, acompañado de una densa lluvia. Encendió el portátil, era nuevo, se lo habían regalado hacia unas semanas por su cumpleaños, por su dieciocho cumpleaños. Encendió el tuenti, algún privado, algún comentario en el tablón y algún que otro comentario en foto. En el chat había poca gente conectada, no llegaban a mucho mas de medio centenar, pero también era normal, era viernes noche. Miro así por encima quienes estaban conectados. A simple vista nadie importante. Minimizó la ventana y se puso a ver una película; de repente el sonido de mensaje nuevo del tuenti. Era aquel chico, siempre la saludaba, aunque había habido una época que casi ni se hablaban, la saludaba con un guiño. Era encantador,pero,  a veces la hacia dudar sobre los sentimientos de ella misma, pero luego, llegaba un momento, después de que todo estaba genial que, cuando hablaban todo era extraño, eso la asustaba. O las despedidas con un te quiero, eso también la asustaba...era encantador, siempre atento y dispuesto a sacarla una sonrisa en el día más triste de su vida. pero, ahora no le apetecía hablar con el, con el ni con nadie. Bueno, con nadie con nadie no...la gustaría recibir una llamada, una llamada que llevaba esperando semana tras semana, un llamada para simplemente decir bobadas, una llamada para poder reírse a carcajada limpia, una llamada para poder hablar y llorar si era necesario, una llama sin tiempo, sin limite, sin prisas, una llamada que durase horas, una llamada que como tantas otras veces la hacia sonreír nada mas oír esas voces, una llamada con noticias, novedades ya perdidas, una llamada con alguna que otra ilusión, fantasía o proyecto de futuro, una llamada. un ruido la sacó de sus pensamientos, era otro mensaje del tuenti chat, era de ese chico de nuevo, la decía que quería verla. Cerro el ordenador. No podía seguir con aquello. Se puso las botas y salió de casa. Se puso los cascos y encendió la música a todo volumen, quería olvidarse de todo, aislarse, por unos minutos, del mundo. La gente a su al rededor corría, iba a toda prisa, de un sitio para otro. No entendía esa estúpida razón por la cual había que ir con prisas siempre. Recorrió las calles de la ciudad, de vez en cuando se encontraba con algún conocido. Las calles frías y húmedas, por la lluvia recientemente caída, daban la impresión de soledad, soledad como la que ella sentía ¿Cómo había llegado a ese punto? No lo sabia. No sabia como había pasado de ser una persona con las cosas claras a dudar tanto, de una persona feliz y siempre con gente a una persona triste y amiga de la absurda soledad