domingo, 25 de diciembre de 2011

Be.

Ser uno mismo es difícil, mas que nada por el miedo, miedo al fracaso, a no ser aceptado por ser tu mismo, porque todo el mundo necesita  alguien en quien apoyarse y confiar y, el miedo a estar solo, a no tener la  aceptación que buscamos es lo que nos lleva a ser como somos: personas falsas, con caretas, que nos comportamos según la gente que este a nuestro al rededor, cambiando sin importamos que podamos hacer daño a alguien que quizá nos aceptaba sin importarle si eramos guapos, populares, fiesteros... todo porque lo único que queremos es ser aceptados, aunque así no solo podamos perder a algunas personas, así tambien perdemos  lo único que  tenemos  verdaderamente nuestro en este mundo, la personalidad.



viernes, 2 de diciembre de 2011

Noche.

Se puso los tacones, cogió el bolso y fue hacia la puerta. Ya llegaba tarde, una vez más. ¿las llaves? mierda, una vez mas habían desaparecido. Las encontró en el sitio más inesperado, ¡el frigorífico! ¿Como habían terminado ahí? Bueno, no tenia tiempo para pensar en eso, no llegaba tarde, llegaba tardísimo. 
Hoy era un día especial, se suponía que iba a ser un gran día y aún no había salido de casa y el día no iba para nada bien... Primero, la plancha del pelo había dejado de funcionar. Tenia el modelo perfecto, un bonito vestido beis, el cual tenia una mancha, pero no solo eso, se le habían roto las medias y a ultima hora había tenido que salir corriendo de casa para comprar unas nuevas. En definitiva, un día que debía ser genial hasta el momento no había sido para nada bueno. Al fin, tras muchos problemas , ya iba a salir de casa.
"planta baja, disfrute de su día" -dijo el ascensor. Si,  mucho ultimo modelo pero andaba estropeado la mitad del tiempo, al menos ese día funcionaba.
A fuera, en la calle, no hacia muy buen tiempo, chispeaba. En la puerta, la esperaba un chico con traje que la saludo con un tierno beso y la ayudo a acercarse al coche, una bonita limusina negra. Dentro la aguardaban un ramo de rosas rojas y una copa de champagne. La limusina les llevo hasta la puerta de uno de los edificios mas famosos de la ciudad. Arriba, había un ático cerrado con una gran cristalera, desde el cual se veía toda la ciudad. En el ático había un grupo de violinistas estaban tocando suaves baladas y una mesa, había una mesa preparada, con mas rosas y champagne. El chico de traje cogió la silla y se la ofreció para sentarse. La cena transcurrió entre risas, jugueteo y miradas de complicidad. Una vez terminados los dos primeros platos, se levantaron y salieron hacia la terraza, había dejado de llover quedando una noche perfecta y podrían disfrutar de unos bonitos fuegos artificiales. Se sentaron en un banco y se les trajo el postre, unas copas de chocolate blanco, nata, trufas y fresas. Siguieron charlando y riendo hasta bien entrada la noche, hasta que comenzó a refrescar y se vieron obligados a entrar en el ático de nuevo donde los violinistas ya se habían ido. Se sentaron en un sofá, al lado de una chimenea de piedra. Desde esta privilegiada posición se veía toda la ciudad iluminada, bajo una estrellada noche de final de verano. Ante estas preciosas vistas, la pareja se fundió en un beso, no un beso cualquiera, un beso que decía muchas cosas. Un beso que decía "te quiero", "te adoro", "te necesito", "quédate conmigo", "no me olvides nunca","hagamos que este momento no acabe", "te he echado de menos", "gracias", "te amo".


miércoles, 2 de noviembre de 2011

la bella



Recuerdo que hacía sol, viajábamos con ilusión, esperando cumplir nuestros sueños al final del camino.  Queríamos volar, volar tan alto que nadie pudiera estropearnos nada. Las risas se escuchaban, las canciones no paraban de sonar y, por el cristal, se veía la campiña italiana, la toscana pasaba ante nuestros ojos al ritmo de las canciones de Joaquin Sabina, en unas horas llegaríamos a nuestro próximo destino, no recuerdo si nos dirigíamos hacia Roma, hacia Pisa o hacia dónde, solo recuerdo que, soñábamos, reíamos y cantábamos, mientras nos dirigíamos por carreteras desconocidas buscando la tierra prometida.







domingo, 16 de octubre de 2011

NO.

No, nunca le gusto admitir que pasaba algo. Admitir que estaba por los suelos. Admitir que necesitaba su ayuda. No, lo único que hacia era sonreir, se pensaba que así no solo engañaba al mundo, se pensaba que así se podría engañar a si misma, era mas facil fingir, fingir ser diferente.



sábado, 8 de octubre de 2011

Echo de menos.

Echo de menos. Echo de menos los días de sol. Echo de menos las tardes de risa, de felicidad, de amor. Echo de menos sentir ese cariño, esos abrazos y esas palabras de animo en los peores momentos. Echo de menos las tardes sin preocupaciones, de variedades y sin discusiones. Echo de menos las salidas nocturnas en las que nada preocupaba, en las que todos eramos iguales, en las que nadie se creía superior. Echo de menos las clases con risas, sonrisas. Echo de menos el teléfono, las horas de estupideces. Echo de menos las charlas sobre ilusiones que parecía que nunca se iban a cumplir y echo de menos fantasear con ellas. Echo de menos no echar de menos. Echo de menos el colegio, el instituto y hasta la guardería. Echo de menos la infancia. Echo de menos ver fotos. Echo de menos. Pero sobre todo, lo que mas echo de menos, es aquel tiempo en el que no tenia que preocuparme por estas cosas, reír sin preocupaciones, de verdad.

jueves, 6 de octubre de 2011

Érase una vez....

Érase una vez hace mucho tiempo... Así empiezan los cuentos de hadas, de princesas y príncipes. Así empezaban aquellos cuentos que tanto nos gustaban cuando éramos pequeños. Nos enamorábamos de ese príncipe azul que iba a buscar a la princesa con su caballo blanco, o quizás con una gran carroza. Bailes de gala a los que acudir en carrozas y donde, a la puerta, un montón de gente esperaba. Nos acostumbramos a vivir entre cuentos, a creer en la magia. Nos enseñaron a creer en el amor, en la amistad; a pensar que no todo es malo, que quizás una calabaza pueda convertirse en una carroza o, que una pobre criada pueda llegar a ser princesa. Nos hicieron creer que el mundo real es así, rodeado de princesas, príncipes azules, amistad, amor...Lo que nadie nos enseñaba era que esas princesas, no siempre son aquellas dulces princesitas como Cenicienta; que la amistad no es tan bonita como nos la pintaban los siete enanitos...y, sobretodo, nadie nos enseñó lo difícil que era encontrar a nuestro príncipe azul. Ahora hemos crecido, sufrido, madurado. Nos hemos caído y nos hemos levantado. Hemos aprendido, hemos aprendido que la vida no es de color rosa, más bien es de un color frio, oscuro, algo así como el negro; hemos aprendido que todo el mundo sabe sonreír; hemos aprendido que un "nos vemos", no siempre significa que nos volveremos a ver, que un "te quiero" casi nunca es para siempre. Hemos aprendido que las princesas son unas brujas y que las brujas son las inocentes. Hemos aprendido que la carroza no solo vuelve a ser calabaza a las doce, sino que a la mañana siguiente nos levantaremos sin ser princesas y con un resacón del quince (eso de ir en calabaza no debe de ser muy bueno). Hemos aprendido que los amigos no están siempre para ayudarte, que en cuanto te das la vuelta, puede que desaparezcan. Hemos aprendido que si algo va mal, puede mejorar, pero también puede empeorar; que nunca se toca fondo, siempre se puede ir hasta el subsuelo. Pero también hemos aprendido que quien se cae, se levanta; que quien llora, después sonríe; que quien está triste, también es feliz; que quien se siente solo, recibirá un abrazo; que quien haya llorado de tristeza también lo habrá hecho de felicidad; al igual que quien haya creído en los cuentos de hadas, llegara un momento en su vida en el que se dé cuenta de que el amor existe, que los príncipes azules (aunque escasos), están ahí para abrirnos las puerta del coche, para abrazarnos cuando más lo necesitemos, para limpiarnos las lágrimas, para hacernos reír en cualquier momento, encontraremos ese príncipe azul que da todo por nosotros sin importarle lo que pueda perder en el intento, que se preocupara por ti en tus días buenos, en tus días malos; que te dará los buenos días y las buenas noches, que te tranquilizara ante un problema, que te besara como nadie porque no hará mas falta que ese beso para demostrarte que eres a quien quiere. Si, quizás los príncipes azules sean difíciles de encontrar, pero no imposibles y es que, los cuentos de princesas no son otra cosa que las historias de aquellas personas que se atrevieron a creer en sus príncipes(o princesas).